Estrella de Diego: Travesías por la incertidumbre

Así, uno tras otro, los viajeros a los eternos hielos llegaron hasta esos parajes persiguiendo a los icebergs, igual que en un encantamiento. Los siguieron, jóvenes tras la flauta de Hamelin, para terminar en una jaula transparente que aspiraba a arrancarles la voz, a poseerlos en su majestuosidad y acabar después como reflejo en una visión intuida: ver no garantiza nada. Y el viajero actual, aquel que ya ha estado en todas partes, repite la aventura por hastío o porque después de muchos viajes, ya sin patria, necesita ver, como antaño, aquello que no está en realidad, ni estuvo. Haber viajado tanto para darse de bruces con una ausencia, no haber llegado en realidad... Poco importa. Salir de viaje es, en el fondo, un recurso frecuente para llenar los vacíos, una estratagema que se sabe de partida abocada al fracaso.


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